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La Carretera (The Road), de John Hillcoat |
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Sin alardes ni tonadas, una balada tétrica llena el fondo de la película, obligándonos a centrarnos en esta historia personal que huye de la sensiblería como de la peste. |
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Título: La Carretera
Título Original: The Road
Género: Thrille Ciencia Ficción.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 115 minutos.
Estreno: 29 de enero de 2010.
Director: John Hillcoat
Reparto: Viggo Mortensen, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce, Kodi Smit-McPhee, Michael Kenneth Williams, Garret Dillahunt, Molly Parker
En las habituales traslaciones de la literatura al cine, en muy pocas ocasiones podemos hablar de buenas adaptaciones. El formato escrito permite una mayor posibilidad de transmitir aquello que el autor desea decir, aunque sólo sea a través de la complicidad con la propia imaginación del lector y de las mayores cortapisas impuestas por los elevados costes de producción en el séptimo arte.
“La carretera” (“The Road”), novela corta escrita por Cormac McCarthy, es un texto duro e impactante, sin la menor concesión ni en el planteamiento ni en el desarrollo de la trama. Y así es esta adaptación dirigida por el realizador y guionista australiano John Hillcoat (“La proposición”). La dificultad de trasladar al cine la novela, galardonada con el Premio Pulitzer de Ficción en 2007, era enorme, no tanto por el planteamiento inicial, bastante trillado y mal resuelto en otras producciones, sino por su desarrollo, una auténtica trampa para toda aquella película que desee arrasar en taquilla. Era demasiado sencillo edulcorar el libro, cambiar situaciones o contar más de lo que el propio McCarthy consideró apropiado transmitir al lector. Y el director no ha caído en la trampa.

Muchos temíamos una adaptación similar a la sufrida por “Soy leyenda”, el clásico literario de Richard Matheson, pero nada más lejos de la realidad. No iré tan lejos como para afirmar que, una vez vista la película la lectura del libro carece de interés, más bien al contrario, pero pocas veces he visto una adaptación más fiel a un original.
Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee forman la pareja protagonista de “La carretera”, un padre y un hijo que intentan sobrevivir en una tierra desolada, ajena a gobierno ni civilización algunos. Tras un desastre apocalíptico, del que apenas nada se cuenta, pocos seres humanos rondan la superficie de la tierra, y los que deambulan lo hacen de forma miserable, medio muertos de hambre, anegados en dolor... la mayoría se ve abocada al canibalismo más salvaje.
Tras la muerte de la esposa del personaje interpretado por Mortensen, padre e hijo saben que será imposible sobrevivir a otro invierno y deciden viajar penosamente hacia el Sur, con la esperanza de encontrarse tierras menos yermas y gentes menos desesperadas. Ambos intentan conservar lo poco de humanidad que las circunstancias les permite tener, y lo hacen con todas sus fuerzas, ya al límite. Saben que, en realidad, sólo se cae cuando uno mismo se permite hacerlo, y tozudamente arrastrarán sus pies a lo largo de la polvorienta tierra, en la que los árboles mueren y los incendios y terremotos devoran lo poco que sigue en pie.

Cabe pensar que, en una historia apocalíptica como esta, las circunstancias que rodean a los protagonistas puedan tener mayor peso en la narración que las personas que pasan por ellas, pero nada más lejos. Al igual que hiciese Cormac McCarthy, Hillcoat se centra precisamente en la relación que establecen padre, hijo y madre, y en como su escala de valores se derrumba ante la desolación y la muerte que les rodea. La película emociona casi en la misma intensidad en que lo hace la novela que dio origen a ella. Los personajes no son una excusa ni un vehículo para contar una historia impactante, sino que ellos mismos son el eje central de todo, a través de sus ojos vemos al desnudo como puede llegar a ser el ser humano cuando es empujado a una situación límite.
Hillcoat ha querido conservar ese anonimato de los personajes centrales, que tan solo son padre e hijo, sin nombres. Su historia podría ser la de otros miles de personas anónimas que estuviesen pasando por las mismas circunstancias. No se dice nada de lo que llevó a la humanidad al desastre, no se cuenta si habrá posibilidades de salir de él, apenas nos cruzamos con otros personajes... no están presentes los habituales discursos grandilocuentes y patrioteros acerca del destino y la supervivencia de la nación. Esta es una historia de seres humanos, de emoción. En muchas ocasiones se te encoge el corazón, empatizas con los personajes, no ves trampa ni cartón, SABES que la historia podría ser real. No hay excesos interpretativos ni salidas de tono del guión.
Ambos, Mortensen y el pequeño Smit-McPhee, están inmensos, metidos en su papel como si realmente les estuviera sucediendo lo que acontece a sus personajes. En varias entrevistas, el actor que diese vida a Aragorn en la adaptación de “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien, comentó el impresionante trabajo del niño. Y la declaración no formaba parte de la promoción de la película, como puede comprobarse. Sorprende que alguien tan joven pueda llegar a identificarse tanto con un personaje tan difícil, a transmitir de esa forma la extraña dualidad formada por la inocencia y la desesperación, pero ahí está su trabajo. ¿Y qué decir de Mortensen? Muchos conocemos su trabajo en otras producciones, como protagonista o secundario, y si algo se puede asegurar de él es que siempre resulta comprometido. Ayudado por una calamitosa delgadez, fruto sin duda de una dieta ad hoc, Mortensen personifica el amor paterno con todas las consecuencias, la demostración de que el sentido más estricto de la palabra “humanidad” termina imponiendose a todo. Nunca antes el actor dio una muestra tan palpable de su talento.
En cuanto a los secundarios, apenas destaca Charlize Theron en el papel de la esposa… simplemente cumple su papel. No admite grandes alardes, precisamente por el carácter y finalidad del personaje, así que no hay nada que decir en contra de la talentosa actriz. Como ya hemos dicho, es esta una película de pocos personajes, y especialmente dos aparecen de forma fugaz: Guy Pearce, y sobre todo, de Robert Duvall. Este último lo borda en los breves momentos en los que actúa como un auténtico protagonista, se come literalmente la pantalla, y da el verdadero reflejo del matiz desesperanzado de los supervivientes del holocausto.
La banda sonora resulta tan árida como la tierra que cobija, exhausta, a los protagonistas, y precisamente este carácter refuerza la desesperación que emana de la trama. Sin alardes ni tonadas, una balada tétrica llena el fondo de la película, obligándonos a centrarnos en esta historia personal que huye de la sensiblería como de la peste. Emociones humanas a flor de piel, tan reales como sobrecogedoras, cine en estado puro.
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5 Comentarios recibidos
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Usuario: skualo (09-Febrero-10)
Ya la he visto.Me ha gustado muchísimo. Coincido con la crítica en que sabe reflejar a la perfección el espíritu de la película y es sumamente fiel en escenas, frases, etc. Pero lo que más me ha sorprendido es la frialdad con la que te lo muestra todo, exactamente igual que el libro. Pues la película, como el libro, es un viaje a ninguna parte. Y la atmosfera también está perfectamente reflejada. Una grata sorpresa porque me esperaba una guerra de guerrillas y cosas así jaja. Pero las pocas escenas de "acción" las han calcado, por lo que me ha molado mucho.
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Usuario: Mithrand (09-Febrero-10)
Uy se me ha ido la azotea... gracias. He aprovechado para enlazar la reseña de "Soy leyenda"...
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Usuario: Earnur (09-Febrero-10)
¿James Matheson? No será Richard... Por lo demás muy buen artículo.
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Usuario: Mithrand (08-Febrero-10)
Bueno, no he dicho de quien es la fotografía, por lo demás la describo xD
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Usuario: eidián (08-Febrero-10)
Mit, un artículo muy hermoso pero creo que no has destacado algo muy remarcable de la película: la magnífica fotografía realizada por Javier Aguirresarobe que nos sumerge sin remedio en ese mundo desolado y sin esperanza. Viendo esos paisajes, esa luz cenicienta y apagada es imposible no sentir que sólo nos resta cerrar los ojos y morir. Impresionante... como el resto de la película.
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